El cambio climático nos quita el sueño (y no es una metáfora)

Las noches calurosas son cada vez más frecuentes, dificultan el descanso e impactan en nuestra salud

Radar Clima

LO QUE TIENES QUE SABER

  • El sueño es esencial para el bienestar físico y mental, pero hay factores que pueden afectar a su calidad y duración, como el aumento de las temperaturas nocturnas. Bajo un escenario futuro de altas emisiones, el cambio climático puede añadir cuatro horas más de calor extremo a los días calurosos hacia finales de siglo, según estima este estudio publicado en Nature Climate Change. Las noches calurosas, que contribuyen a la falta de sueño, ya son cada vez más frecuentes. Un análisis de Climate Central reveló que, en todo el mundo, las personas perdieron una media de 56 horas de sueño al año debido al calor nocturno. De esas horas, seis pueden atribuirse al cambio climático. 
  • En España y América Latina obtuvieron resultados similares a los globales. Los habitantes de Buenos Aires (Argentina) perdieron 44 horas de sueño al año debido al calor. De ellas, 4 se perdieron debido al cambio climático. En Medellín (Colombia) perdieron 36 horas y, de ellas, 7 debido al cambio climático. En Caracas (Venezuela), se perdieron 67 horas y de ellas, 7 por culpa del cambio climático. En Santo Domingo (República Dominicana), fueron 76 y 5 horas perdidas, respectivamente. Puedes buscar los datos de otras ciudades aquí
  • Si el cuerpo no consigue enfriarse durante la noche, el sueño se ve afectado. Y dormir mal, de manera fragmentada o pocas horas, no sólo supone estar cansado al día siguiente: una mala salud del sueño se relaciona con un mayor riesgo de hipertensión, ictus y enfermedad coronaria, mayor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2, y más ansiedad, estrés, inestabilidad emocional y síntomas de depresión. Si el número de noches calurosas se multiplica, los efectos en la salud pueden acumularse
  • En el lado económico, la falta de sueño se relaciona con una menor productividad laboral. Dormir mal reduce la concentración y el rendimiento. En México, se calculó que la pérdida de productividad asociada al insomnio equivale a casi 60 jornadas laborales al año por persona. 
  • Los grupos más afectados por la falta de sueño debido a la subida de temperaturas son adultos mayores, mujeres y residentes en países de bajos ingresos. Quienes viven en países más calurosos pierden más sueño por cada grado de aumento de la temperatura. Se trata también de un asunto de justicia climática: ¿quién se puede permitir dormir con aire acondicionado? En América Latina, sólo el 27% de los hogares tenían aire acondicionado en 2024 y, aunque según la Agencia Internacional de la Energía, la demanda está creciendo muy rápidamente, este estudio reveló que más de un tercio de los aparatos nuevos contienen refrigerantes obsoletos, generan más emisiones y consumen más electricidad. 
  • Ninguna solución es perfecta, pero puedes explorar qué están haciendo las ciudades y las personas para lidiar con el calor nocturno: en Buenos Aires, un grupo de vecinos se organizó para diseñar espacios verdes. A nivel global, ciudades como Bogotá, Barcelona, Ciudad de México, Lima, Los Ángeles y Quito, entre otras, forman parte del Acelerador de Ciudades Frescas, una iniciativa para adoptar medidas urgentes y coordinadas frente al calor extremo. En Santiago de Chile se creó el puesto de Jefa de Calor, que inició Cristina Huidobro y ahora ocupa Patricia Pastén Valdés.
(Courtesy Climate Central)

HISTORIAS PARA INSPIRARTE


RECURSOS PARA PERIODISTAS


VOCES EXPERTAS

  • Dominic Royé, investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (España), lideró este estudio en 44 países sobre el efecto de las temperaturas nocturnas en la mortalidad.
  • Silvana Flores, Instituto de Investigaciones en Energía No Convencional, Universidad Nacional de Salta, Argentina.

Necesitamos tu apoyo. Si te gusta lo que hacemos, puedes apoyarnos aquí