¿Puede El Niño cambiar lo que comemos?

Claves para entender cómo puede afectar cultivos, pesca, precios y el acceso a los alimentos en América Latina y el Caribe

Radar Clima

LO QUE TIENES QUE SABER

  • Las previsiones se han cumplido: El Niño se ha consolidado como un evento de intensidad fuerte, aupado por la elevada temperatura del agua en el Pacífico, y en los próximos meses va a fortalecerse, aumentando el riesgo de inundaciones, sequías y calor extremo. Las posibilidades de que persista hasta febrero de 2027 son de casi el 100%, dijo la Organización Meteorológica Mundial en su última actualización.
  • El Niño puede reducir la producción de alimentos debido a la falta de lluvia o a las inundaciones. Sin lluvia, por ejemplo, la papa tarda en salir y nacen menos y más pequeñas, y esto puede encarecer la canasta básica. Puede cambiar la calidad del producto y afectar a su crecimiento, con una maduración desigual o con más defectos: con menos lluvia y más calor, los recolectores de café en Colombia obtienen granos de menor calidad. Y puede modificar qué se cultiva y dónde, obligando a los agricultores a adelantar o retrasar la siembra, trasladar producciones o apostar por otras variedades, favoreciendo a algunos cultivos en detrimento de otros. 
  • En América Central y el Caribe, la sequía podría rápidamente traducirse en hambre, advierte el Programa Mundial de Alimentos. El Niño de 2015-2016 dejó a 3.5 millones de personas en inseguridad alimentaria a lo largo del Corredor Seco de Centroamérica. Aquel año, algunos pequeños agricultores guatemaltecos perdieron toda su cosecha de maíz y frijol, dejando a muchas familias dependientes de la ayuda humanitaria. Este año está ocurriendo en Guatemala, El Salvador y Honduras.
  • Pero una mala cosecha no significa necesariamente que vaya a faltar comida en el supermercado. Conviene distinguir entre pérdida de producción, déficit de oferta y escasez para el consumidor. Por ejemplo, durante El Niño costero de 2017, las inundaciones afectaron a la producción de arroz en Perú, y el país lo compensó importando producto e iniciando nuevas cosechas. Los precios subieron, pero no hubo escasez nacional.
  • Los precios tampoco tienen que subir necesariamente: el precio depende de toda la cadena y de distintos factores, no sólo de cuánto se produzca. Lo estamos viendo con el alto precio del gas por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, que puede encarecer los alimentos porque los fertilizantes inorgánicos que se usan en la agricultura se producen con gas. 
  • No olvides hacer la conexión climática. Como hemos visto en las anteriores ediciones de Radar Clima que hemos dedicado a El Niño (puedes verlas aquí y aquí), estamos ante un fenómeno natural que ocurre independientemente del cambio climático, pero está ocurriendo sobre un planeta que está más caliente debido, precisamente, al cambio climático, así que los impactos en la agricultura y la pesca son más severos que si no hubiera calentamiento y deben analizarse desde estas condiciones. 

HISTORIAS PARA INSPIRARTE


RECURSOS PARA PERIODISTAS


VOCES EXPERTAS


BONUS TRACK

Acompáñanos este jueves 17 de septiembre en el seminario web sobre El Niño que organizamos junto a la Fundación Gabo. Puedes reservar tu plaza aquí.

 

 

 

 

 


Necesitamos tu apoyo. Si te gusta lo que hacemos, puedes apoyarnos aquí